miércoles, 29 de abril de 2009

Segundo Día de Furia

estoy impactada..... acabo de ver el matinal del trece (sin comentarios, la bulla televisiva me hace compañía) y están en el set un par de especímenes que por obra y gracia del espíritu santo vivieron en mi casa una corta, pero intensa temporada. se trata de Sebastián y Charlotte, un par de pendejos que se habían escapado de sus casas respectivas para estar juntos y vivir el paradigma del amor adolescente. eran amigos de F, la pareja de mi compañero de casa, y en la buena onda que nos caracteriza a M y a mi, los dejamos quedarse. les armamos una camita en nuestro living, y ahí durmieron ,respiraron y profundizaron su amor.... todo esto en nuestro living.
pasaron los días, y Sebastián y Charlotte no se daban por aludidos de que tenían que movilizarse pronto; digamos que el amor a la humanidad no me dura más de 48 horas, con suerte.... la parejita se comía nuestra comida, se bañanaban juntos, rompieron nuestra ducha, tenía el descalabro en nuestro living... en fin, los llegaban a buscar y los gritaban desde el primer piso... por supuesto no les dimos llaves, por lo que tenían que salir con nosotros y volver cuando llegaramos... entonces ,los teníamos cual indigentes sentados en la berma al frente de nuestra casa, con cara de desempleados y vagos. F le consiguió a Sebastián un trabajo como copero, pero no llegó a la entrevista de trabajo y siguió como un inoperante Romeo cesante.
la gota que rebasó el vaso fue el contacto de la mamá de charlotte, quién, supuestamente, estaba en Argentina y había abandonado a su adolescente hija, que estaba aún en el colegio, dejándola en la calle y sin siquiera dinero para comer.. resultó ser que la madre estaba bien en el territorio nacional y buscando a su hija... y además había interpuesto un recurso judicial encontra de Sebastián, quién en ese entonces era mayor de edad, a diferencia de Charlotte y lo acusaba por secuestro o rapto o sustracción de menores o algo así..
cuando nos enteramos de que estabamos, sin querer, siendo parte del ilícito y que en cualquier momento llegaban los pacos a buscar al par de pendejos emocionados, con M tomamos la decisión de echarlos de nuestra casa. ya llevaban más o menos 2 semanas ahí alojando y comiéndoselo todo sin poner ni uno, así que por supuesto me tocó la desagradable pero extrañamente satisfactoria labor de echarlos....
así lo hice, ellos se defendieron como gatos de espalda, que todo lo que nos habían contado era verdad, que estaban solos en la vida y bla bla.... sin embargo, me cercioré personalmente de que ese mismo día salieran de mi casa con todas sus pilchas...
de vez en cuando, durante las próximas semanas, incluso meses, aparecia Sebastian bajo nuestra ventana y gritaba hacia arriba por la pareja de M, F (quién, por desubicado y muchas otras cosas más voló de nuestro hogar algunos meses después de este episodio) yo abría la ventana y le decía que no estaba, que si quería lo podía esperar.... en la calle. así que ahí se quedaba sentado, en la vereda de en frente, hasta que anochecía... que lastimero todo...
ahora resulta que están en el matinal del trece, contando su penosa historia de amor y abandono, recibiendo dádivas de desconocidos que les dicen que ojalá existieran más como ellos, que tiren parriba. un señor les ofreció su casa par que vivan con él y sean sus hijos, que él tiene todo el amor para darles, y Sebastián, diciéndole que será el papá que nunca tuvo, que necesita tanto el cariño que este señor les dará... y Charlotte lloriquea. todo un barrio movilizado, regalándole cobertores, lamparitas, triciclos y demaces. Charlotte lloriquea. Santa Isabel se pone con un giftcard de $150.000 en mercadería, Easy con otro giftcard de $200.000 en materiales de construcción, dos becas de capacitaciones en Inacap... Charlotte lloriquea. llegó al set otra señora que quiere ser su madre sustituta y le regala una libreta para la vivienda con un pie inicial de $100.000, a lo que se sumó la conductora Fernanda Hansen (la nueva Tonka del 13, media dulzona y con feeling con la plebe, es decir, botá a pobla)
Sebastián le promete a Don Raúl, el pobre hombre que hoy les abrirá las puertas de su hogar, que no se arrepentirá, que serán responsables y que formarán una hermosa familia. tan elocuente el pendejo...
y yo sigo sentada acá, en una suerte de estado de shock viendo a este par de pendejos irresponsable y barzas siendo auxiliados (por undécima vez) por el inagotable espíritu de solidaridad que de vez en cuando ataca al chileno medio, de hecho, durante el programa se cruzó una nota acerca de la Teletón y apareció DON FRANCISCO (no puede estar fuera de esto casos de ataques espasmódicos de amor al prójimo); ya el cóctel de la solidaridad estaba completo.


UN RECONOCIMIENTO A TODOS LOS QUE PUEDEN VIVIR LA VIDA LIMOSNEANDO, SIN AMOR PROPIO, Y USUFRUCTUANDO DE LA INGENUIDAD Y LA NECESIDAD DEL PRÓJIMO DE MEJORAR SU KARMA, Y A TODO UN PAÍS QUE SE REGOCIJA EN LA DESGRACIA DE ALGUNOS, POR QUE "MENOS MAL NO ME PASA A MI".
ESO ES SOLIDARIDAD.

ah, y la guagua que responsablemente trajeron al mundo (engendrada en MI living), se llama KURT (!!?) valorr...

jueves, 16 de abril de 2009

día de Furia

Odio a los pobres. Odio verlos aparecer en las horrendas notas de los matinales, encarando a este y otro alcalde de municipalidad marginal santiaguina, gritándole a su cara…es que usted no nos quiere ayudar… por que somos pobres… el ESTADO me tiene que dar a mi… y el notero de universidad privada incisivamente preguntando y echando leña hasta lograr que la pobre señora pobla estalle en lágrimas y saque una fotito de su hijo tetrapléjico al que para en una salida del metro para pedir monedas y se la enrostre al lente de la cámara, para que al otro lado unos acongojados conductores puedan vanamente hacerle entender que ellos saben lo que no es llegar a fin de mes, atenderse en un consultorio, comprar a crédito.

miércoles, 15 de abril de 2009

Del amor fraterno


Bendito acuerdo social ese, el de la familia. Personas que, por obligación tácita crecen rodeándote y entre los cuales encuentras ciertas personas (como en cualquier grupo humano, cierto porcentaje se encontrará ineludiblemente en tu misma frecuencia) con las que puedes utilizar la excusa del parentesco para pasar más tiempo. Sin que nadie sospeche, ni siquiera tu mismo, de las verdaderas intenciones de este amor fraternal.

Se ha demostrado científicamente que el incesto ya no es delito, pues la conjunción de genes recesivos entre parientes que pudieran causar malformaciones o enfermedades como la hemofilia y otras, tiene la misma probabilidad que entre dos perfectos desconocidos.
Pero ese no es el punto.

Es la expansión cerebral, salir del estado primario donde todos nos pusimos de acuerdo en que estaba MAL (sin saber muy bien por qué) y volarnos todas las placas craneanas hasta dejar el cerebro al descubierto, rosado, lubricado y palpitante. Como una gran placenta, y empezar a alimentarla de sangre, como una mandrágora. Así comienza la fábula interoceánica de un par de descosidos, chorizos buenos pa´la Pilsen que resultaron haber nacido de un mismo tronco genealógico.


Él, a veces hijo, generalmente vecino, resultando ser hijo de vecino, chascón de ojos grandes, a veces triste, generalmente melancólico. Ella, escurridiza como el agua, a veces contenible, generalmente evaporable. De pies pequeños, a veces los hunde en la tierra, generalmente no les sirven más que para tropezar, así que los levanta del suelo.

Un buen día, después de haber degollado a la mitad de su propia familia y haberse autoexiliado del resto, aún ensangrentados, se miraron desde todos los ángulos y distancias, y se dieron cuenta que solo eran una mujer y un hombre que acababan de nacer.

Así comenzaron a vivir frenéticos días, aprovechándose del paréntesis temporal que les entregaba la inmediatez de la separación, por que sabían que disfrutar del ilícito les iba a durar poco. Encontraron un pequeño lugar en un cuarto piso de un edificio, desde dónde podían blasfemar tranquilamente, amparados por la virgen del cerro. Así transcurrieron días y noches que no se diferenciaban más que por la ausencia y exceso de luz solar. Pudieron quererse y lamerse las heridas saladas, abrazarse hasta que el calor hiciera que por sus costados se deslizaran gotas de ellos mismos. Sus cuerpos completaban los abismos del otro…


Llegó el día en que él se puso su mochila, bajó la escalera y se fue.


Ella se quedó, con la puta virgen de neón.


Pero eran felices, sus cerebros nunca más volvieron a su lugar de origen, quedaron suspendidos sobre los cadáveres revueltos, flotando sobre el atlántico. Ahora es cuestión de sumergirse.

sábado, 14 de febrero de 2009

Fragmentos de un discurso Amoroso Parte V "Cuando mi dedo, por descuido..."

“cuando mi dedo, por descuido...”

Contactos: la figura refiere a todo discurso interior suscitado por un contacto furtivo con el cuerpo (y más precisamente la piel del ser deseado)

Todo contacto, para el enamorado, plantea la cuestión de la respuesta, se le pide a la piel que responda (presiones de mano – inmenso expediente novelesco-, gesto tenue en el interior de la palma, rodilla que no se aparta, brazo extendido, como si tal cosa, a lo largo de un diván, y sobre el cual la cabeza del otro va poco a poco a reposar, son la región paradisiaca de los signos sutiles y clandestinos, como una fiesta no de los sentidos, sino del sentido). El sentido (el destino) electriza mi mano; voy a desgarrar en cuerpo opaco del otro, a obligarlo (ya sea a que responda, o que se retire, o que deje de hacer) a entrar en el juego del sentido: voy a hacerlo hablar.

En el campo amoroso no hay acting-out: ninguna pulsión, tal vez incluso ningún placer, nada más que signos, una actividad desprovista de habla: disponer, en cada ocasión furtiva, el sistema (el paradigma) de la pregunta y la respuesta.

Fragmentos de un discurso Amoroso Parte IV "El cuerpo del Otro"

“el cuerpo del otro”

Cuerpo: todo pensamiento, toda emoción, todo interés suscitado en el sujeto amoroso por el cuerpo amado.

A veces una idea se apodera de mí. Me pongo a veces a escrutar largamente el cuerpo amado. (Escrutar quiere decir explorar: exploro el cuerpo del otro como si quisiera ver lo que tiene dentro, como si la causa mecánica de mi deseo estuviera en el cuerpo adverso. (soy parecido a esos chiquillos que desmontan un despertador para saber qué es el tiempo)
Esta operación se realiza de una manera fría y asombrada; estoy calmo, atento, como si me encontrara ante un gran insecto extraño del que bruscamente ya no tengo miedo.

Algunas partes de cuerpo son particularmente apropiadas para esta observación: las pestañas, las uñas, el nacimiento de los cabellos, los objetos muy parciales.

Es evidente que estoy entonces en vías de fetichizar a un muerto.

Fragmentos de un discurso Amoroso Parte III "Me abismo, Sucumbo..."

“me abismo, sucumbo…”

Abismarse: ataque de anodadamiento que se apodera del sujeto amoroso, por desesperación o plenitud. La explosión de abismo puede venir de una herida pero también de una fusión; morimos juntos de amarnos: muerte abierta, por dilución en el éter, muerte cerrada de la tumba común.

Cuando me ocurre abismarme así es porque no hay más lugar para mí en ninguna parte, mi siquiera en la muerte. La imagen del otro – a la que me adhería, de la que vivía- ya no existe.

“un atardecer hecho de rosa y de azul místico / intercambiamos un centello único, / como un sollozo contenido, / todo cargado de adiós” (Baudalaire, “La muerte de los amantes”)

Fragmentos de un discurso Amoroso Parte II "Lo Ascético"

"Ser Ascético"

Ascesis: ya sea que se sienta culpable con respecto al ser amado o que quiera impresionarlo representándole su infortunio, el sujeto amoroso esboza una conducta ascética de autocastigo (régimen de vida, indumentaria, etcétera)

puesto que yo soy culpable de esto, de aquello (tengo, me doy, mil razones para serlo), me voy a castigar, voy a maltratar mi cuerpo, me cartaré los cabellos muy cortos, ocultaré mi mirada detrás de lentes oscuros(como para entrar al convento), me entregaré al estudio de una ciecia seria y abstracta. me levantaré temprano para trabajar cuando es todavía de noche, como un monje. seré muy paciente, un poco triste, en una palabra, digno, como corresponde al hombre del resentimiento. remarcaré histéricamente mi duelo (el duelo que presumo) en mi vestimenta, en el corte de pelo, en la regularidad de mis hábitos. será un retiro apasible, justo ese poco de retiro mecesario para el buen funcionamiento de un patético discreto.

La ascesis (la veleidad de la ascesis) se dirige a otro: regresa, mírame, mira lo que haces de mí. es un chantaje: pongo frente al otro la figura de mi propia desaparición, tal como se produci´rá seguramente si no cede (¿a qué?)